Momentos de Felicidad.

En su justo momento lo que esperábamos volverá a nosotros.

Desde pequeño siempre he recibido lo que he pedido y a veces he recibido aún sin pedirlo. He tenido una vida fácil, agradable, y casi siempre he hecho lo que he querido. Siempre pensé que sería así, que seguiría subiendo de manera natural hasta llegar a una hipotética cima. Nunca pensé que habría bajadas ya que mi fe ha sido siempre inquebrantable.
Detrás de cada momento difícil y malo siempre podemos aprender. El aprendizaje en esta vida viene de muchas maneras, y a veces debemos comprender que no siempre van a venir las cosas como nosotros queremos.
Buscamos soluciones rápidas a nuestros problemas y no siempre vienen de la manera que hemos esperado o quizás vienen más tarde de lo que esperábamos; e incluso a veces parece que no llegarán nunca. En estos casos debemos tener fe y como no sabemos cuánto tardará en volver todo a la normalidad debemos prepararnos, debemos actuar de manera correcta, seguir estudiando y haciendo el bien a los demás. En su justo momento lo que esperábamos volverá a nosotros.

Retomar las metas

De nuevo tengo que retomar las metas. Ver lo que escribí a primeros de año y no desfallecer hasta conseguir lo que me propuse. A veces se pierde el horizonte, es por eso que hay que mirar las metas de vez en cuando para que no se nos olviden.
Los pasos a seguir:
*ver qué metas se han cumplido.
*Señalarlas como terminadas.
*Añadir metas nuevas.
*Escribir en el diario lo aprendido.
*Seguir hacia adelante con las tareas programadas.

Da gracias.

Cada noche cuando me voy a dormir, pienso en los logros y fracasos del día y en lo que haré para que el día siguiente sea un poco mejor; y agradezco a mi Dios por todo lo que tengo y por su ayuda. Dar las gracias es un ejercicio de humildad que te beneficia y te hace ser mejor persona.

Toma un día o una cosa a la vez.

Cuando me viene un problema, antes de agobiarme lo desmenuzo en días, horas e incluso instantes...

D. Todd Christofferson cuenta la historia de un familiar suyo que sobrevivió a una operación de cáncer a la cual siguieron una docena de tratamientos de radiación.
 Él cuenta:
 "Estaba tan enferma y débil que le dije un día: Ay, mamá, no soporto tener que recibir 16 más de esos tratamientos.
Ella me preguntó: ¿puedes ir hoy?
Si.
Bueno, cariño, eso es todo lo que tienes que hacer hoy."
Eso me ha ayudado muchas veces cuando me acuerdo de tomar un día o una cosa a la vez.

No abandones.

La constancia es muy importante en la vida. Ya sea que hallamos comenzado un proyecto nuevo  y halla pasado el tiempo o ya sea que tengamos una relación estable y llevemos varios años, cuando pensemos que ya se hizo todo, es el momento de la lucha. Son muchas las personas que abandonan o desvalorizan el objeto, el esfuerzo o a la persona. Por eso no abandones y sigue luchando.

Busca la perfección con humildad.

Estamos aquí en la tierra para buscar la perfección, para intentar ser mejores y pulir nuestros puntos flacos. La perfección no se puede conseguir en un día, es a lo largo de la vida y a través de las metas que conseguimos mejorar.
 A la hora de buscar la perfección debemos ser humildes para que no nos ocurra como al personaje del cuento de Nasrudín:
 Nasrudin conversaba con un amigo.
 - Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?
 - Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
  Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
  Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material. - ¿Y por qué no te casaste con ella? - ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

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